Candelacares

Por qué la dieta de mi vecina no me funciona a mi

 Piensa una cosa…

 

¿Cuántas veces has intentado ponerte en forma siguiendo la dieta que le funcionó durante un tiempo a un conocido/a? ¿Y cuántas veces te ha funcionado? Solemos tener el pensamiento de lo que le funciona a alguien de nuestra confianza tendrá el mismo efecto en nosotros.

 

Puede que con algunas cosas pase, pero precisamente con las dietas… no.

 

 Y os preguntaréis, pero ¿por qué? Si yo he seguido la dieta a rajatabla y he conseguido adelgazar unos kilos al principio… esto sucede porque si tus hábitos normalmente no son saludables y comes a deshoras, con descontrol… en el momento en el que te pones a ralla y cuidas las porciones de tus platos así como los alimentos que introduces en ellos, sucede la primera pérdida de peso.

 

Esto consigue motivarnos y ver que hacer dieta da resultados. Nos notamos más deshinchadas, más enérgicas, descansamos mejor… hasta que llega un momento en el que empiezo a pasar hambre, empiezo a descontrolar las comidas, sintiendo incluso ansiedad.

 

Cuando tu vida gira entorno a la comida y hacia la preocupación que supone cuidarse, ahí tenemos un problema, y encima este problema genera ansiedad, la cual hace que mucha gente, por no tener otra estrategia de afrontamiento, recurre a la comida.  

 

Muchas mujeres asumen que durante un tiempo pueden llevar una dieta hipocalórica, pero el 80% de ellas acaban abandonándola.

 

En general, se suelen escuchar motivos por los que abandonamos las dietas como la monotonía de comer siempre lo mismo (lechuga-pechuga-piña), porque las mujeres son las que normalmente cocinan en casa y si están a régimen deben cocinar diferentes menús y por falta de apoyo de la gente que convive con ellas.

 

Una de las cosas que más me preocupan es el pensamiento de “comer sano es aburrido”.

 

Esto me hace pensar que hay una falta de información muy grande.

 

Desde tiempos muuuuy pasados, en casa se comía lo que había (típico refrán de “hay lentejas, si quieres las tomas y si no las dejas”). Y cuando en la sociedad empezó a llevarse un canon de belleza más esbelto y delgado, mucha gente decidió ponerse a dieta. Y eso suponía de por sí, comer menos.

 

Pero este es otro de los grandes mitos que existen hoy en día y que forman parte de nuestra alimentación diaria. Comer sano es descubrir un mundo nuevo, te lo aseguro.

 

Sólo tienes que proponértelo y buscar un rato en tu cocina, echarle imaginación y crear recetas nuevas. O incluso reinventarse. Y probar alternativas saludables a recetas de toda la vida. Una manera nueva de cocinar.

 

Cambiando de tema, te confesaré que me gusta mucho hablar de expectativas. Las expectativas marcan lo que esperamos de una situación o una persona.

 

En este caso, hablando de nutrición, cuando te marcas expectativas muy altas (por ejemplo, piensa que quieres perder 20 kilos en un mes), las probabilidades que hay de que eso ocurra son bajas, por lo que si no obtienes resultados rápido y acabas sin cumplir ese objetivo, ¿Cómo crees que te sentirás?

 

Supongo que bastante mal… Sin embargo, cuando tus expectativas van ajustadas a TU realidad, hay mucha más probabilidad de éxito.

 

Para ello, hay que tener en cuenta tu ambiente, tu horario de trabajo, cuántas comidas realizas al día, cuánto tiempo dedicas al ejercicio físico, cuántas horas descansas, el nivel de motivación, si cocinas tu propia comida…  

 

Verás que tu motivación cambia a mejor cuando empieces a pensar que tu cuerpo se merece un análisis para descubrir qué necesita. Aprende a escucharlo.

 

Investiga qué tipo de alimentación te hace bien, con la que te sientes a gusto, te permite rendir con las obligaciones del día a día, con la que te miras en el espejo y te gusta lo que ves…

 

Los objetivos nutricionales dependen de cada persona porque cada persona tiene un cuerpo diferente, y una vida diferente. Somos lo que comemos, y comemos en función de cómo vivimos.

 

Por lo que tu dieta tiene que ir adaptada a tu ritmo de vida. Y lógicamente tu ritmo de vida no será el mismo que el de tu vecina.

 

Entiendo que el simple hecho de ver que a alguien le funciona algo nos llame la atención y queramos imitarlo para obtener los mismos resultados, pero con el tema de la alimentación no debemos jugar.

 

Es mejor contratar los servicios de un profesional que pueda ayudarte, haciéndote un estudio intensivo y conociendo todo lo relevante de ti. Con esa información tan valiosa, los profesionales nos hacemos un esquema de cómo es la persona que se acude a buscar ayuda y vemos de qué manera nuestra ayuda podrá beneficiarle.  

 

Huye de los profesionales que te dan dietas cerradas, estipuladas por X asociación. Huye de esos “profesionales” que no te preguntan qué sueles comer o qué alimentos no te gustan. Huye de los “profesionales” que no te preguntan cómo te sientes con la dieta que llevas, o cuando te hacen el seguimiento. Huye de los “profesionales” que no indagan en la relación que tienes con la comida”…

 

 Para que una dieta tenga éxito requiere adherencia. Y la adherencia requiere motivación. Si una dieta no se amolda a lo que tú eres no te implicarás tanto.

 

Por ello tu desmotivación acaba apareciendo a los 7 días, dos, cuatro semanas… no la sentirás “tuya”. Dejando de lado tema dietas, creo que es más interesante hablar de hábitos saludables.

 

Siempre voy a apoyar un estilo de vida que tenga que ver con una alimentación equilibrada, la práctica de ejercicio físico y el cuidado de la salud mental (mis tres pilares fundamentales). Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud no es sólo la ausencia de enfermedad.

 

Por ello está en NUESTRAS manos ocuparnos de ella. Ten en cuenta que el perder peso no sólo es una cuestión de salud física, también debemos tener en cuenta el bienestar mental y social.

 

Te recomiendo que busques una dieta equilibrada, acorde a ti, a tu situación personal. Y en función de ello aprendas a comer por ti misma y a mantenerte saludable a largo plazo.

 

Para ello cambia hábitos, no te creas todo lo que dice la industria alimentaria, aprende a leer etiquetas de productos (si quieres saber un poquito más haz click aquí).

 

Lleva una dieta libre, sin recurrir a medicamentos que te ayuden a adelgazar, no pases hambre, no te obsesiones, se constante, practica ejercicio físico, date caprichos, disfruta comiendo y no renuncies a tu vida social por la comida.

 

Y para finalizar, me encantaría conocer tu opinión sobre este tema. ¿Cuántas dietas has probado tú? ¿Te han ayudado? Me encantaría que compartiéramos reflexiones juntas! Anímate! 

 

También te enseño la solución definitiva en mi curso “Cómo empezar una vida saludable”. 

 

En él te doy las claves para empezar unos hábitos acordes a quien tú eres, sin sufrir y que se mantengan para siempre. Todo lo que me ayudó a mi en su día te lo quiero brindar a ti ahora.

Me cansé de hacer mil dietas que no me funcionaban y probé a cuidar mi alimentación aprendiendo a comer de manera equilibrada. Ahora ayudo a mujeres a cambiar sus cuerpos y su relación con la comida mediante el cambio de hábitos. Puedes seguirme en mi Blog, en Facebook o en Instagram.

Comments

  • mayo 11, 2018

    Me encantó tu post Candela, directo y sin vueltas.

    Es verdad, a veces resulta más fácil acoplarse a las “dietas” de moda o la de nuestro vecino, porque “en apariencia” se ven rápidas y se presentan como la solución “mágica”.

    El desenlace: no se te convierte en un hábito a largo plazo y terminas abandonando.

    Por eso es clave lo que dices, que la alimentación sea equilibrada acorde a las necesidades de cada cual.

    Un abrazo!

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  • Majo

    octubre 30, 2018

    Hola Guille, pues justamente eso me pasa a mi..he hecho todas las dietas del mundo, tratamientos, liposución…de todo.Y el problema está en mi , quiero empezar a cuidarme y cambuar Pero no sé por donde empezar.Gracias

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