¿Cuántas veces has oído las palabras “estilo de vida saludable”?

 

De alguna manera u otra creo que a todos nos gustaría conseguir ese equilibrio en el que encontrarnos con energía, vitalidad y cumpliendo nuestras obligaciones además de compartir tiempo con nuestra familia, amigos, pareja…  

 

Vamos, sobrevivir al ritmo de vida que llevamos en la sociedad de hoy en día y no acabar exhaustos!

 

 

Hace tiempo que decidí indagar un poquito más en este tema, ya que me llamaba mucho la atención y creo que en España no nos educan desde pequeños a llevar un estilo de vida saludable, por ello no somos conscientes de la importancia que tiene.

 

¿Lo bueno? Que si uno quiere, informándose, cambiando su forma de pensar y actuar o pidiendo ayuda profesional puede conseguir este objetivo.

 

Para mí, los pilares básicos de un estilo de vida saludable son: una dieta equilibrada, hacer ejercicio físico, dormir 8 horas diarias, tener hobbies y una vida social. Ya no es una cuestión de estética, se trata de un tema de salud, de cómo encontrarte mejor y tener calidad de vida.

 

Esto es como un círculo, en el que todo está relacionado. Si te alimentas bien, tendrás energía para hacer ejercicio, y si realizas ejercicio descansarás mejor.  Será entonces cuando tu cuerpo te pida alimentarte y nutrirte de manera equilibrada.

 

Pero claro, estamos programados para actuar de una determinada manera, en función de nuestros pensamientos, de nuestros esquemas, de las influencias que recibimos… Y al final acabamos actuando dependiendo de aquello que es más cómodo o más familiar para nosotros. 

 

De aquello que repetimos y con el tiempo conforma de lo que te vengo a hablar…

 

 

LOS HÁBITOS

 

Un hábito no es más que una conducta repetida en el tiempo.

 

Cuando haces cambios en tu vida, debes tener en cuenta las reglas o pasos que tienes que dar para que te funcione.

 

Personalmente, cuando quiero hacer un cambio real en mi vida, me informo de aquellas pequeñas cosas que tendré que ir haciendo para llegar a lograrlo. Esos objetivos diarios que marcarán la diferencia. 

 

 

¿POR QUÉ HAY PERSONAS A LAS QUE LES CUESTA MENOS INCORPORAR UN NUEVO HÁBITO?

 

Pues esto depende de muchas cosas… Pero sí es cierto que cuanto más acostumbrado estoy a aprender nuevos hábitos, menos me cuesta seguir haciéndolo…

 

Como una persona que habla 3 lenguas diferentes, ¿Cuánto crees que le costará aprender la cuarta? ¿Más o menos que a una persona que habla sólo 1?

 

Es como todo. La práctica hace al maestro. Pero también depende mucho de la personalidad de cada uno.

 

 

“ENCUENTRA TU PARA QUÉ”

 

Muchas veces hablamos sobre el por qué de las cosas. Por qué me cuesta comer sano, por qué la dieta de mi vecina no me funciona a mí, por qué dejo que la opinión de los demás me pese tanto…

 

Cuando realmente la pregunta que deberíamos hacernos es ¿para qué?

 

¿Para qué quiero comer sano? ¿Para qué quiero que la dieta de mi vecina me funcione? ¿Para qué quiero cambiar un hábito?

 

Al cambiar el “por qué” por el “para qué”, lo que hacemos es añadirle valor. Añadirle la importancia de conocer tu objetivo, la razón que te mueve a realizarlo. Y eso es muuucho más valioso.

 

Cuando yo pienso en el para qué, le doy una función a la acción que quiero llevar a cabo para conseguir algo.

 

CÓMO CAMBIAR UN HÁBITO

 

Déjame recordarte que un hábito es una conducta repetida en el tiempo. Pero permíteme añadir que muchas veces esa acción es inconsciente. 

 

Como por ejemplo coger el coche o cerrar la puerta de casa cuando sales, poner la alarma antes de irte a dormir, bajar el volumen de la radio cuando intentas aparcar… ¿lo haces de manera automática, verdad que sí?

 

Esto sucede porque las personas hacemos taaaantas cosas a lo largo del día, que si no lo hiciéramos de manera automática nuestra parte consciente del cerebro se colapsaría.

 

 

Esto es positivo cuando el hábito es beneficioso para nosotros. Pero, ¿qué pasa con el hábito de fumar? ¿o el hábito de tomar productos repletos de azúcar? ¿Y el de morderte las uñas?

 

Probablemente vivas repitiendo hábitos que no son beneficiosos para la salud y lo peor de todo es que no eres consciente de ello. 

 

En muchos casos el problema es que, aunque seas consciente no sabes cómo modificarlo.

 

 

LAS 4 REGLAS CLAVE:

 

 

1. Empieza con 1 sólo hábito y especificalo, cuanto más mejor.

 

No vale lo general como por ejemplo “quiero empezar a comer sano”. Sé más concreta y di algo así como: “quiero comer más verdura” o “voy a empezar a cocinarme mi propia comida”. 

 

Y haz todo lo que tengas que hacer para conseguir que eso se convierta en un hábito. Como por ejemplo, repetirlo durante 21 días (prueba a ver qué pasa y me cuentas).

 

 

2. Escribe tus avances.

 

Se consciente de cómo lo estás haciendo. El llevar un registro nos permite tener un seguimiento.

 

Es importante anotar hasta cuando no lo hacemos. Nuestra memoria nos juega malas pasadas y aunque pensamos que nos acordamos, no siempre es así.

 

Puedes usar una libreta, o un papel que sepas que vas a tener a mano. Y apúntalo siempre a la misma hora. 

 

 

3. Se constante.

 

Es cierto que hay una teoría que afirma que los humanos tardamos 21 días en incorporar un hábito.

 

Pero como te he contado antes, no todos tardamos lo mismo. Evalúa tus avances. Sobre todo fíjate en cuánto te cuesta llevar a cabo esa acción.

 

Si cada vez te va costando menos es que poco a poco estás realizando esa actividad como un algo normalizado para ti. 

 

 

4. Disfruta del proceso.

 

Está claro que esto dependerá del hábito. No es lo mismo empezar a correr por las mañanas que hacerme una merienda sana todas las tardes… Porque probablemente no voy a disfrutar por igual de las dos cosas.

 

Pero sí es cierto que el aprendizaje es mayor cuanto mejor nos lo pasamos.

 

Por ello te recomiendo que intentes disfrutar hagas lo que hagas, porque si te lo pasas bien, hay más probabilidad de que lo repitas.

 

Y en la repetición está la adquisición de un hábito…

 

 

ESTILO DE VIDA

 

Otro de los aspectos que me gustaría comentarte es que en gran parte, nuestros hábitos están fundamentados por la gente que nos rodea.

 

Si por ejemplo tienes el hábito de salir los sábados a cenar con amigos, estos amigos influirán mucho en qué tipo de restaurante visitarás.

 

¿Llevarías a tus padres y al resto de la familia a comer un domingo a McDonalds? ¿O a tus amigos con los que quedas a tomar unas cervezas al restaurante más romántico de la ciudad?

 

Hablo de que, nuestro entorno nos influye y mucho. Nuestro entorno actúa como recordatorio, aunque no seamos conscientes de ello.

 

Y con entorno me refiero tanto a personas cercanas, como tu casa, de qué manera colocas los alimentos, si ves la televisión, si tienes a mano revistas, cómo haces la compra y llenas tu nevera… 

 

Recibimos estímulos constantemente.Y desde muchos canales diferentes. Y todo eso influye en nuestra manera de comportarnos.

 

Los hábitos constituyen aproximadamente el 45% de tus actividades diarias. Por lo que resulta  bastante importante que empieces a tomar consciencia de ellos.

 

Nuestras acciones definen quienes somos, por lo que te invito a que hagas un repaso de tus costumbres y si quieres modificar alguna sigas los pasos que te he recomendado.

 

Me encantaría saber si te funcionan o conocer tu opinión al respecto.

 

 

Déjame un comentario, mándame un email, salúdame por las redes sociales… Me encantará que compartas tu experiencia conmigo!

¿TE HA GUSTADO EL ARTÍCULO?

SUSCRÍBETE Y NO TE PIERDAS NADA.

 

ADEMÁS, RECIBIRÁS GRATIS MI GUÍA PARA EMPEZAR A CUIDAR TU ALIMENTACIÓN.

 

SÍ, QUIERO ESTAR DENTRO

1
×
Hola!

¿En qué puedo ayudarte?