¿Detox después de las vacaciones? ¿Dietas de choque? ¿Empezar la dieta que me recomendó una amiga?

 

Con esto de que nos “pasamos” estando de vacaciones (que si el chiringuito, las tapitas, la cerveza, los helados…), a la vuelta generamos una alerta para compensar todos estos lujos que nos hemos permitido.

 

Es normal, nuestro cuerpo probablemente haya notado ese cambio en la rutina y nos sintamos más hinchadas, más pesadas, y con algún kilito de más.

 

Probablemente nos pasamos de la cuenta porque anteriormente hemos estado restringiendo en exceso todos esos alimentos, y una vez los vuelvo a probar, se despierta una bestia dentro de mí, ¿te ha ocurrido?

 

Septiembre es un mes en el que nos ponemos “al día” en general. Los niños vuelven al cole, desaparece un poco el calor sofocante, volvemos al trabajo, a la rutina normal… 

 

Por lo que se convierte en un mes lleno de objetivos nuevos, en el que podemos aprovechar para plantearnos un cambio de hábitos, dirigidos a cuidar nuestra salud. 

 

 

1. OLVÍDATE DE LAS DIETAS “DETOX”

Se habla mucho de las dietas detox pero, ¿realmente las necesitamos? ¿son seguras? ¿funcionan?

 

Debido a la gran desinformación que tenemos hoy en día (o mejor dicho “mala información”), muchas personas siguen creyendo en ellas… 

 

Probablemente si vas a Google y tecleas en el buscador “dietas detox”, te encontrarás con un millón de ellas, algunas que duran 3 días, otras de 21, unas basadas en zumos, otras en batidos y licuados… 

 

¿PERO REALMENTE NUESTRO CUERPO NECESITA DESINTOXICARSE DE ALGO?

 

Estas dietas se basan en el hecho de que tras un periodo de tiempo comiendo ciertos alimentos, el cuerpo necesita eliminar las toxinas para depurar y así perder el peso que hayamos ganado.

 

Verás, no existen alimentos que “eliminen toxinas”. De este proceso se encargan los riñones, son los que actúan como filtro del organismo y mientras tengamos salud, no hay necesidad de desintoxicarse de nada.

 

Se basan en consumir sobre todo frutas y verduras en forma de batidos o zumos.

 

¿Qué conseguimos con esto? Perder líquidos. Al sólo ingerir bebidas, el peso que pierda, corresponderá a lo que elimino de éstas. 

 

Así pues… ¿se adelgaza? sí. Pero en cuanto vuelva a comer de manera normal, aparecerá el efecto rebote. 

 

Pero es que además, son súper pobres a nivel nutricional. Y esto puede resultar paradójico porque dirás… Candela, si estas dietas se basan en frutas y verduras, ¿no serán saludables? 

 

Realmente, para obtener todos los nutrientes y vitaminas de una fruta, ésta debe consumirse íntegra. No con licuados o zumos… Así pues, la mayor parte que nos queda de la fruta en este caso será fructosa (y en el caso de la verdura agua), deshechando por ejemplo la fibra.

 

2. NO TE OBSESIONES CON LA BÁSCULA

La báscula es un método como otro cualquiera para calcular el peso. Pero nunca nos indica a qué se debe ese peso en concreto.

 

Por ejemplo, las mujeres tendemos a retener más líquidos y nuestra báscula no nos informará sobre esto. Lo ideal es que nos diera información sobre qué porcentaje de ese peso corresponde a agua, músculo, grasa… 

 

Pero como no es así y esto sólo nos lo puede decir un profesional, te aconsejo que te tomes el numerito como una aproximación. Pero no te obsesiones con él porque no merece para nada la pena.

 

Te aconsejo que si realmente quieres saber si en vacaciones has engordado o adelgazado algo, uses como guía tus propias medidas, con la ropa o un metro. 

 

3. NO TE QUEDES PARADA EN CASA

El deporte siempre va acompañado de una dieta equilibrada en un estilo de vida saludable. 

 

Ya sabes que siempre recomiendo que llevemos una vida activa. Que escojamos un tipo de deporte (o varios) que nos motive y lo practiquemos. 

 

Si haces deporte “por hacer” y de manera obligada, pensando que si no, no perderás grasa… poco durará la motivación. A veces nos hace falta un empujoncito para lanzarnos y probar. 

 

Yo por ejemplo nunca pensé que me gustaría ir al gimnasio, me parecía demasiado pesado y no encontraba la razón por la cual mucha gente va incluso varias veces a la semana.

 

Sin embargo, un día lo probé, y ahora resulta ser parte de mi rutina. Noto un montón cuando voy, sobre todo a nivel mental… Me sirve de “vía de escape”, porque mientras hago ejercicio no pienso en otra cosa, consigo mantener la concentración en lo que estoy haciendo.

 

Y si encima notas los resultados en tu cuerpo…  ya ni te cuento la motivación que da! 

 

Si no sabes por donde empezar y no eres una persona muy activa, te recomiendo que empieces poquito a poco.

 

Puedes empezar por salir a andar todos los días o 5 días a la semana durante 30 minutos. Y poco a poco aumentar el ritmo y el tiempo, o coger la bici que tienes por casa…

 

Y ya, cuando te notes motivada, buscar otros retos. 

 

4. NO TE PONGAS EXCUSAS

¿Te suena la procrastinación? Seguro que si te digo la frase: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, ya sabes por donde van los tiros…

 

Procrastinar es justo esto, dejar las cosas para otro momento. ¿Pero cuándo será EL MOMENTO?

 

Somos expertos en autoboicotearnos a nosotros mismos. 

 

No te preocupes, no eres la única, nos pasa a todos alguna vez en la vida. ¿Sabes por qué?

 

Por las costumbres, por nuestros hábitos, porque el cuerpo tiende a buscar un equilibrio. Por eso cualquier tipo de cambio en mi vida que pueda amenazar aquello a lo que estoy acostumbrada “no me vendrá bien realizarlo”. Por mucho que yo sepa que será mejor para mí…

 

Así de listo es el ser humano, eh?

 

Una de mis frases “top” (irónicamente hablando) es cuando alguien sabe que debe dejar de fumar o de comer fritos y te dice: “Total, de algo tengo que morir”.

 

Es cierto que para realizar un cambio de hábitos en cuanto a la alimentación y el ejercicio físico debemos estar convencidos y preparados de alguna manera, pero… ¿Crees que hay un momento justo en el que tu cerebro dice AHORA? 

 

Si esperas a que llegue ese momento igual no empiezas nunca… Así que sal y tu y búscalo, haz que suceda. 

 

Te aconsejo que no esperes, que no dejes en manos de “el momento perfecto” tu salud, y que encuentres un motivo de peso para que eso sea tu motivación diaria.

 

5. NO CAIGAS EN LOS PRODUCTOS MILAGRO 

Al igual que las dietas detox, hay miles de productos que nos venden como “milagrosos” y que realmente son bastante peligrosos para nuestra salud. 

 

Los típicos quemagrasa, productos que sustituyen comidas, cremas reductoras… 

 

Productos que además nos venden como que son los que usan celebrities, influencers, modelos, actrices… y caemos en la trampa.

 

Entiendo que hay gente que está desesperada y ya no sabe qué probar pero, por favor, nunca dejes tu salud en manos de este tipo de engaños. 

 

Jamás productos como batidos o zumos podrán sustituir una comida. No nos aportarán todo lo necesario a nivel nutricional. 

 

CONCLUSIONES

Cuando  volvemos de vacaciones muchas veces cunde el pánico, ¿Y ahora qué hago? ¿Cómo adelgazo lo que he ganado con esos placeres veraniegos? 

 

Personalmente, no estoy de acuerdo con aquello de compensar, simplemente vuelve a tus hábitos saludables (y si no los tienes todavía, recuerda no ponerte excusas y dejar para otro momento el hecho de empezar a cuidarte) y empieza hoy a cambiarlos.

 

El cuerpo encontrará el equilibrio él solo. 

 

Y sobre todo no te arrepientas! Las vacaciones están para disfrutar y olvidarnos un poco de todo así que no te martirices. Piensa y da las gracias por haber disfrutado de esos días de desconexión que harán que vuelvas a la rutina normal con más fuerzas. 

 

¿Qué opinas tú de la vuelta de vacaciones? Siempre me gusta leer vuestros comentarios por aquí así que te animo a que me dejes alguno… 

 

 

 

 

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