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Las 6 causas por las que aún no has empezado el mejor estilo de vida

Tienes dudas, has buscado información por internet, sigues a influencers por alguna red social, pero esto te genera confusión por todas las contradicciones que lees, tus días deberían durar alguna hora más porque no das a basto…

Lo que sí podemos decir con firmeza es: Comer de manera equilibrada es un hábito, así que requiere paciencia, constancia, aprendizaje y creatividad.

Creo que estarás de acuerdo conmigo en que tenemos muchísimos bloqueos al inicio de un cambio importante en nuestras vidas, sobre todo en el cambio de un estilo de vida.

Por eso me gusta mucho hablar de la resistencia al cambio, ¿te suena?

La resistencia al cambio es una estrategia que tiene nuestro cerebro para precisamente evitar que suceda.

Me explico. El cerebro es el rey de nuestro cuerpo, el que lo gestiona y lo controla absolutamente todo. Cosas de las que somos conscientes y de las que no.

Al tener que estar en constante funcionamiento, necesita que aquellas cosas que hacemos de manera voluntaria sean lo más sencillas posibles. Por eso, cuando muchas veces repetimos un acto, lo acaba automatizando y se acaba formando un hábito.

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¿Por qué ocurre esto?

El cerebro manda señales para realizar actos automáticos (o hábitos) sin un gran esfuerzo, sabe que toca hacer eso en ese momento y directamente lo hace. Para no malgastar energía.

El cerebro es sabio y sabe perfectamente en qué debe gastarla.

Te pongo un ejemplo. ¿Te acuerdas cuando aprendiste a conducir un coche que tu energía estaba centrada en hacer una buena conducción, pendiente de todos los otros coches, de cómo cambiabas la marcha…?

¿Qué pasó cuando ya aprendiste y sentiste esa confianza? Que lo empezaste a hacer de manera automática. Tanto, que a veces incluso ahora no eres consciente del camino que recorres. O incluso puedes bajar del vehículo una vez aparcada, y al cabo del rato no acordarte si lo has cerrado… 

Hay que tener en cuenta que el cerebro necesita un equilibrio y un orden para funcionar de manera adecuada, y cualquier tipo de cambio digamos que no le viene bien.

Pero no pasa nada, su poder de aprendizaje es tan grande que se acaba acostumbrando.

De primeras, normalmente aparece la resistencia que te comentaba, para que no desestabilicemos todo lo aprendido. Pero el cerebro no sabe realmente si lo que hacemos es lo ideal o si por el contrario podríamos adoptar nuevas actitudes más favorables.

Así que aquí tienes que ser tú la que luche por ello y encuentre la manera de convencer “al rey de nuestro cuerpo” de que lo que vamos a hacer es bueno para él también.

El cómo empezar a cuidarte no es más que un análisis de tu propia situación y de un compromiso contigo misma que va a durar para siempre.

Me gusta hablar de salud desde el punto de vista de que ésta no es sólo la ausencia de enfermedad.

Estar sano supone muchísimo más que eso. Por lo que creo que debemos ser nosotros los que busquemos la manera de conseguirlo.

Nadie nos enseña. Nadie nos dice cómo empezar y qué supone cuidarnos. Pero te aseguro que el resultado merece la pena.

Yo misma tracé mi propio camino, con mis aprendizajes, mis fallos, mis momentos malos… Pero el cual no cambiaría (lo único es que me habría encantado tener un ejemplo o un modelo de cómo podría empezar).

Porque aquí lo difícil no es empezar… sino mantenerlo.

¿Empezamos con las causas?

1. Miedo al cambio

Seguro que te suena la frase “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”. 

Pensando de esta manera nos conformamos con lo que ya tenemos, y creo que buscar la mejor versión de nosotros mismos nos hace crecer y transformarnos como personas. Por lo que considero que es súper importante seguir investigando y aprendiendo, durante toda la vida.

Aquí la resistencia al cambio tiene mucha relación. El miedo surge por el propio desconocimiento y el no saber a qué me llevará un cambio de hábitos.

Pero… ¿sabes que gran parte de los miedos nos los inventamos nosotros mismos? 

Es una manera de quedarnos como estamos, por temor a esa transformación. Y es normal… nadie nos enseña desde que somos pequeños a realizar un cambio de hábitos real y duradero.

2. Malas experiencias previas

Las malas experiencias están por todas partes. Quizás las has vivido de primera mano, o has hablado con un amiga que ha pasado por ellas, lo ves en noticias, escuchas una conversación en el bus…

Una mala experiencia en este contexto podríamos decir que es un intento previo de querer cuidarte y no haberlo conseguido, o incluso el famoso efecto rebote.

Lo que suele provocar en nosotras es cansancio, agotamiento físico y mental. Y esto nos lleva a volver a los hábitos de siempre.

Porque probablemente piensas “esto no es para mí”, “mi metabolismo ya no es el mismo y me cuesta perder esos kilos de más”, “comer sano es aburrido y además no tengo tiempo”, “mi familia no quiere comer sano y no voy a hacer 5 comidas diferentes”.

¿Sabes cuál es el problema de todo esto?

Ya no es sólo el hecho de que decidas abandonarlo y optar por el estilo de vida que siempre has tenido (y que no te ayuda a encontrarte mejor), sino que renuncias a priorizar tu propia salud. 

3. Pensar que tu cuerpo no enfermará

O lo que es igual… “echar balones fuera”.

Para evitar pensamientos negativos, una de las estrategias favoritas como humanos que somos es EVITAR. 

Evitar pensar en las consecuencias de comer mal, evitar hablar con otras personas sobre este tema, evitar hacer autocrítica de las elecciones que hacemos a la hora de comer…

Como las avestruces cuando meten la cabeza debajo de la tierra, porque “mientras no mire lo que hay fuera, no existe”.

Pero la realidad es diferente. La realidad dice que llega un momento en el que nuestro cuerpo nos avisa de que debemos cambiar los hábitos, porque sino aparecen consecuencias negativas.

Y ya no hablo de un exceso de peso (que también), sino de las complicaciones asociadas (diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, obesidad…).

Además de los sentimientos de frustración, impotencia, desesperanza…

4. Pensar que no tienes momento para empezar.

“Ahora no, que en nada tengo una boda”, “ahora tampoco que se acercan vacaciones”, “las navidades están a la vuelta de la esquina…”

¿Te suenan?

Tendemos a pensar que hay un buen momento para empezar el cambio. Como un día señalado en el calendario (normalmente un lunes, y si es a principio de año mejor).

5. El fácil acceso a la comida basura

Antes, al estar la mujer en casa (y al no existir los ultraprocesados) la comida era “la de toda la vida”.

La verdad es que es una pena perder esas costumbres, pero con el ritmo de vida que llevamos es muy complicado mantenerlas.

El momento de ir a hacer la compra es un momento crucial, en el que tomamos las mejores o peores decisiones en cuanto a la alimentación de nuestra semana.

El acceso rápido que nos da la comida rápida o la comida basura es justo “lo que necesitamos”… ¿o no?

Por una parte, comprar alimentos precocinados nos salva de muchos apuros, pero ¿es realmente la mejor opción?

¿De verdad no podemos sacar un momento en la semana (por ejemplo el finde) para preparar recetas en casa y dejarlas listas en la nevera?

No hay comida más rápida que entrar en una frutería y comprarte un plátano

Otra cosa es que niegues que la industria maneja tu alimentación, haciendo que aquello que compras, lleno de conservantes, aditivos, grasas perjudiciales, azúcares simples… sea tan apetecible.

6. En casa nadie quiere comer saludable

Y por si fuera poco, no tienes suficiente con el hecho de pelear por sacar tu trabajo adelante, cumplir con las demandas de tu entorno y cuidar tu alimentación, tienes que luchar porque en casa quieren seguir comiendo lo que comen.

Normal, ellos también tienen resistencia al cambio!

Te planteas incluso hacer varias comidas, al gusto de cada uno, pero es insostenible. Y te das por vencida, para que estén tranquilos y no den que hablar…

Así que priorizas sus preferencias y acabas comiendo lo que los demás quieren (incluso notas que la comida ultraprocesada calma tu ansiedad). Y así no tienes que comerte la cabeza por este tema…

 

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Me cansé de hacer mil dietas que no me funcionaban y probé a cuidar mi alimentación aprendiendo a comer de manera equilibrada. Ahora ayudo a mujeres a cambiar sus cuerpos y su relación con la comida mediante el cambio de hábitos. Puedes seguirme en mi Blog, en Facebook o en Instagram.

Comments

  • Cristina

    noviembre 9, 2018

    Buenas tardes, me gustaria saber más información sobre el curso que empieza el 12 de noviembre. Gracias.

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  • Esmeralda

    noviembre 11, 2018

    Hola Candela me podrías mandar información a mi también? Mil gracias

    reply

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