Hay un pensamiento bastante extendido acerca de que las grasas son malas, pero… no todas las grasas son iguales ni reaccionan en nuestro organismo de la misma manera.

 

Para empezar, es importante saber qué son las grasas exactamente y qué función cumplen, es decir por qué existen y qué razón las lleva a estar presentes en nuestra alimentación hoy en día.

 

 

¿QUÉ SON LAS GRASAS?

La grasa es un tipo de nutriente (al igual que los carbohidratos, las proteínas, las vitaminas y los minerales) que conseguimos a partir de la alimentación.

 

Junto a los carbohidratos, son las que nos aportan energía para que nuestro organismo trabaje adecuadamente.

 

Por ejemplo, cuando hacemos ejercicio, nuestro organismo utiliza la energía (calorías) de los carbohidratos que hemos consumido, pero más o menos a partir de los 20 minutos utiliza las calorías que provienen de la grasa para poder seguir funcionando.

 

Las grasas también influyen en el cuidado de la piel y el cabello.

 

Nos ayudan a absorber mejor las vitaminas A, K, D y E y además permiten mantener el calor en nuestro cuerpo, regulando la temperatura corporal.

 

Las grasas que ingerimos a raíz de nuestra alimentación (ácidos esenciales), ayudan al cerebro a poder llevar su funcionamiento correctamente (y ten en cuenta que el cerebro se encarga de MUCHÍSIMAS FUNCIONES vitales, como la regulación del hambre, del sueño, la función sexual, actividades motoras… etc.).

 

DIFERENCIANDO GRASAS…

Debemos aprender a diferenciar las “grasas malas” de las “grasas buenas”, y es muy importante saber priorizarlas.

 

Para ello hay que realizar algunos cambios en nuestro día a día. Como puede ser por ejemplo sustituir la mantequilla o margarina de la tostada del desayuno por aguacate o un puñado de frutos secos, e introducir salmón o atún una vez a la semana.

 

Por una parte hablemos de las “malas” o las grasas saturadas. La mayoría se encuentra en alimentos de origen animal como la mantequilla, la leche entera, los quesos y las carnes grasosas.

 

Pero también las encontramos en alimentos de origen vegetal como el aceite de palma, el aceite de coco… Y SOBRE TODO en la comida rápida, bollería industrial, alimentos ultraprocesados…

 

Comer este tipo de grasas muy a menudo contribuye a un aumento del colesterol LDL o el “malo”, el cual bloquea nuestras arterias y genera problemas cardiovasculares.

 

Sin embargo, las grasas “buenas” o las grasas insaturadas (monoinsaturadas y poliinsaturadas) ayudan a bajar el colesterol LDL a la vez que ayudan a aumentar el colesterol HDL (el “bueno”).

 

Las encontramos en el aceite de oliva, los frutos secos, el aguacate, el salmón…

 

Por otra parte, las más peligrosas, las grasas trans. Son aquellas que debemos evitar o reducir en la medida que podamos su consumo.

 

Es un tipo de grasa que se obtiene a partir de la hidrogenación parcial de la grasa saturada, lo que da lugar a una grasa más sólida, más plástica.

 

Las industrias alimentarias la utilizan para dar más sabor y textura a los alimentos. Están presentes sobre todo en margarinas, bollería industrial, comida rápida, galletas…

 

Su consumo es mucho más negativo que el consumo otros tipos de grasa porque aumentan los niveles de colesterol LDL y los triglicéridos, aumentando el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular.

 

Y además reducen los niveles de colesterol HDL (el “bueno”) en sangre.

 

Como conclusión os diría que, lo importante es aprender a diferenciar la calidad de las grasas que ingerimos a lo largo del día. 

 

Lo ideal es disminuir el consumo de grasas saturadas y aumentar las insaturadas. 

 

No es lo mismo ponerle mantequilla a mi tostada del desayuno que un chorrito de aceite. O comer una hamburguesa de un restaurante de comida rápida que hacerla yo misma en casa o comprarla en el supermercado y sea de calidad.

 

Como siempre, me gusta hacer hincapié en las NECESIDADES INDIVIDUALES y la importancia de los objetivos que cada persona tiene con su alimentación.

 

Las grasas son imprescindibles en una dieta equilibrada, pero la cantidad que consumamos diariamente, dependerá de lo que queremos conseguir.

 

Como bien os he comentado, las grasas cumplen una serie de funciones. Y además de ayudarnos a absorber ciertas vitaminas, regular funciones cerebrales y mantener el cabello y la piel sanos, quería resaltar varios aspectos a parte:

 

  1. Ayudan a nuestro cuerpo a producir hormonas.
  2. Ayudan a regular la presión arterial.
  3. Reducen los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares.
  4. Alivian los síntomas del síndrome premenstrual y la menopausia.
  5. Aíslan a los órganos para protegerlos.

 

¿Pero entonces las grasas engordan?

Una de las preguntas que más suelo escuchar. Para ello, debemos conocer qué tipo de grasa influye en que nuestro peso aumente.

 

Es cierto que los alimentos ricos en grasa tienen un alto índice calórico, PERO. ¿Importa tanto el número de calorías? A mi parecer no, importa más la procedencia de ESAS calorías (si quieres saber más sobre esto haz click en este artículo 

 

También cabe resaltar que las grasas tienen un gran efecto saciante, por lo que si las incluyo en todas mis comidas, ingeriré menos cantidad de otros alimentos que probablemente colaboren más en el aumento de peso.

 

Si queréis un consejo, alejaros de las grasas que se incluyen en productos procesados, cuantos más ingredientes tenga la etiqueta de un producto, peor.

 

La grasa que de por sí lleva un alimento natural (como los aguacates, frutos secos, cacao, etc.), nunca será perjudicial para nuestra salud ni para nuestro físico.

 

A raíz del mito de que todas las grasas son malas, ¿sabes lo que hizo mucha gente? Pues… lo que solemos hacer todos cuando  eliminamos algo de nuestras vidas, poner otra cosa en su lugar.

 

Empezó una moda de “no comer grasas dado su alto valor calórico” y a ingerir alimentos procesados con la etiqueta “light” o “bajos en grasa”. Lo que con el tiempo se demostró que era un error.

 

Aun así, debido a la poca información que en general tiene la población acerca de la nutrición, los alimentos light aún tienen una importancia considerable en los menús diarios de muchas personas.

 

¿Qué opinas tú acerca de las grasas? ¿Sueles añadirlas en tus menús diarios?

Cuéntame en los comentarios. Me encantaría saber lo que piensas.

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