¿Qué son los antojos? ¿En qué momento aparecen y por qué? ¿Qué podemos hacer para convivir con ellos?

 

Para empezar, me gustaría recalcar que el significado de esta palabra, en latín (ante oculum) es “ante los ojos”.

 

Por ello, en términos generales solemos decir que un antojo es el deseo por algo, de manera impulsiva. Se suelen relacionar sobre todo con las mujeres embarazadas pero más allá de eso, todos tenemos antojos alguna vez… ¿o no?

 

¿POR QUÉ APARECEN?

Una explicación posible sería debido a ciertas imágenes repentinas que nos vienen a la cabeza, de alimentos que actúan como placenteros

 

También puede ser que a través de los sentidos percibamos algún olor, color o incluso sonido que lo asociemos con un alimento y en ese momento queramos comérnoslo.

 

La ciencia indica que los antojos aparecen por una falta de nutrientes, por lo que al cerebro no le “queda otra” que mandarnos señales para que los ingiramos de manera inmediata.

 

Pero también hay un factor psicológico, y para mí es de especial importancia. Estrés, ansiedad, estado de ánimo depresivo, incertidumbre… Nuestro estado anímico muchas veces determina nuestra alimentación.

 

Nos dejamos llevar por ello y podemos perder el control, dejando que las emociones hagan la elección de los alimentos.

 

 

Normalmente no nos entra antojo de comer pepino, zanahoria o brócoli. Sino de alimentos bastante calóricos y grasos. Ya sea dulces (suele darse más en mujeres) o salados (más en hombres).

 

¿QUÉ PODEMOS HACER CUANDO APARECEN?

Bien, todo depende. Depende del momento en el que estemos, porque no es lo mismo que estés llevando una alimentación X (por ejemplo una dieta hipocalórica para conseguir una pérdida de grasa), que lleves una alimentación Y (en el caso de alguien que quiera llevar una alimentación equilibrada por el puro placer de comer bien).

 

Yo creo que llevando una alimentación equilibrada, curiosamente los antojos dejan de aparecer tan repentinamente, ya que, apoyando lo que apunta la ciencia, dotamos a nuestro organismo de todos los nutrientes necesarios. Y solo en casos puntuales (también somos humanos), aparecen esos deseos repentinos.

 

Por lo que, si cuidas tu alimentación y un día puntual te apetece algo en concreto, no hay problema en comerlo. Después, simplemente sigue con tus buenos hábitos.

 

Si tu caso es diferente y buscas controlar los antojos porque tienes constantemente, trabaja técnicas para postergar esa acción o busca estrategias alternativas que te ayuden a pasar ese momento en concreto. Y céntrate en conseguir unos hábitos adecuados.

 

MI EXPERIENCIA

En mi caso, debo reconocer que han ido disminuyendo porque cocino yo misma prácticamente toda la comida que ingiero, así que voy variando y haciendo recetas que me encantan de manera saludable.

 

He conseguido “domar” a mi paladar y sobre todo a mi cerebro, dejándolo libre de esos antojos de azúcar insaciable. Peeero… ya te digo, soy persona y también tengo mis momentos de antojos.

 

¿De qué? Yo creo que uno de los alimentos que más me suele dar por comer en esos momentos es el helado.

 

Soy capaz de coger una tarrina y comérmela sin darme cuenta. ¿Qué hago?

 

Pues… sinceramente, empecé evitando a toda costa comer helado, sabiendo que es un alimento que no aporta mucho a nivel nutricional y es bastante graso y calórico.

 

Ahora, intento no comprarlo en casa (porque sino me duraría una sentada), sólo en momentos concretos (si por ejemplo hacemos una cena con amigos, o una cena especial). Pero si un día puntual voy a merendar por ahí y me apetece un helado, pues me lo como. No hay problema.

 

Eso sí, lo más importante, en el caso de que el antojo me aparezca repentinamente estando en casa, tengo mis técnicas para desviar mi atención a otra parte, porque ya sé que en otro momento, cuando toque podré disfrutar de ese alimento, en otras condiciones.

 

No obstante, sabes que me encanta contar con la opinión de otras personas del ámbito de la salud y el bienestar para complementar información y ampliar nuestros conocimientos.

 

Así que… he contado con todos estos profesionales, que nos van a dar su opinión personal acerca de los antojos y qué hacen ellos cuando detectan esos momentos.

 

ANA VIDAL

El antojo es el deseo impulsivo y pasajero de alguna cosa o alimento.

 

De forma habitual no suelo tener antojo… En ocasiones sí es cierto que me apetecen ciertos alimentos, como el chocolate o alimentos salados como gambas o mejillones.

 

En esos casos lo que hago es cocinar:

  • Preparo un enrollado con gambas, olivas, tomate y piña.
  • Hago bolitas caseras de chocolate y coco.
  • Cocino un bizcoche casero o helado con nueces, uvas, pasas, etc.)

 

Cuando tengo el antojo pero no dispongo de él, lo que suelo hacer en centrarme en una actividad y evitar pensarlo. De esta manera desaparece.

 

En todo caso, mi recomendación es que si tienes antojos, cocines tu mism@ evitando en todo momento los alimentos procesados que contienen azúcares refinados y grasas de mala calidad, además de potenciadores del sabor, etc.

 

En mi web puedes encontrar diversas recetas de lo dicho.

 

 

TANIA CARRASCO (REVOLUCIONAT)

La verdad es que no soy una persona de antojos porque intento alimentarme bien pero alguno tengo.

 

Aunque huyo de las cosas típicas y convencionales lamento no ser muy original en esta ocasión porque el antojo que a mí me suele dar es el chocolate. Pero no cualquier chocolate…Cuando me da antojo es concretamente de Milka Caramelo (quizá tendría que haber pedido comisión a Milka antes de hacerles publicidad).

 

Además, el antojo de chocolate no va solo porque tengo que acompañarlo siempre con algo salado (normalmente palomitas de esas de mantequilla que nada tienen que ver con las palomitas de cine).

 

Lo que hago cuando aparece es ir a la tienda más cercana, comprarlo y comérmelo de una sentada. ¿Por qué sucumbo a mi antojo? Porque no es algo habitual y saltarse las reglas de vez en cuando tampoco hace mal a nadie. 

 

Lo que sí me gustaría resaltar es que si llevas una buena alimentación los antojos aparecen muy poco. En mi caso, suelen ser fruto de la ansiedad, así que intento tener la ansiedad a raya: haciendo retiros de vez en cuando, ejercicio físico, meditación e intentando estar en paz conmigo misma”.

 

Si te apetece tomarte unos días para disfrutar, comer bien, descansar y eliminar esa ansiedad que te puede estar provocando los antojos, te aconsejo apuntarte al retiro de bienestar que estoy organizando para Octubre en plena Naturaleza. Te espero con los brazos abiertos.

 

 

ANA RIVAS (RESPIRA PILATES)

Mi debilidad es el chocolate, ¡me encanta! Así que mi solución es radical, no lo compro. Si cuando aparece la tentación no lo tengo cerca, evito caer en ella. En cambio, si siempre tuviese una tableta en casa, creo que pensaría en ella a diario. Así, como no lo veo, ni pienso en él.

 

Pero obviamente algo que disfruto tanto no lo he eliminado por completo (ni pretendo hacerlo), así que de vez en cuando me doy un caprichito.

 

El problema con el chocolate es que me cuesta parar. A veces comemos de manera inconsciente, sin darnos cuenta de la gran cantidad de comida que hemos ingerido. Así que para calmar mi antojo me hago esta receta:

 

Corto un plátano en rodajas, le añado dos nueces y dos o tres onzas de chocolate del 70% partidas en trocitos. Diez segundos de microondas y listo.

 

Es una receta con la que disfruto, me sacia y hace que no caiga en comer por comer. 

 

LAURA SANTISTEBAN (YOGA ES MI RESPUESTA)

Un antojo que tuve durante todo mi embarazo y que, desde entonces (dos años después), sigo teniendo es “Un helado de dos bolas de heladería artesana”.

 

El caso es que cuando me entra el antojo no me vale (ni me valía tampoco estando embarazada) cualquier helado, no. Tiene que ser un buen helado artesano en cucurucho, a poder ser, y de dos bolas de sabores. Una de ellas siempre es menta con chocolate y la otra bola la voy alternando en función de los sabores disponibles o del momento del dÍa. Y es algo que no puedo remediar.

 

¿Qué hago cuando aparece?

 

Busco una heladería artesana y me lo como. AsÍ de fácil!

 

A pesar de que soy una persona que cuida mucho su alimentación trato de no privarme de estas pequeñas cosas que me encantan, ya que no es algo que ocurra habitualmente, es algo puntual.

 

Y si no tengo ninguna heladería artesana cerca, me aguanto y me quedo sin él.

 

Lo que no hago cuando me entra este antojo es suplirlo con otro dulce u otro tipo de helado comercial de los que encuentras envueltos porque, en mi caso, no es antojo de dulce o helado en general, es antojo de este tipo de helado.

 

 

ARIADNA (THE HAPPY AVOCADO)

Últimamente son muchas las horas que trabajo y paso muy poco por casa, el día que consigo tener un rato para sentarme a descansar o bien cuando llego del trabajo exhausta y agotada suele apetecerme el dulce.

 

Como le pasa a muchos de mis pacientes sé perfectamente que no es un hambre real (a ver, un poquito sí porque llevo bastantes horas sin comer) pero si es exclusivamente de dulce algo de emocional hay.

 

Como en mi casa no hay ningún tipo de dulces ultraprocesados, ni galletas, ni bollería ni nada de eso, suelo optar por el porridge. Me hago un porridge con bebida de soja, plátano, nueces y cacao puro y eso me hace increíblemente feliz, alguna vez también he recurrido a un poco de yogur natural con kiwi, semillas de cáñamo y un poco de canela.

 

Siempre intento no tener en casa productos insanos que en momentos de debilidad me hagan comer algo que sé a ciencia
cierta que no me va a producir ningún tipo de beneficio, más bien al contrario.

 

Y por último algo que me ocurre siempre que llego sobre la hora de cenar a casa es que me apetece mucho comer queso ¿y qué hago? Pues me lo como. Cojo una loncha de queso havarti y me la como antes de cenar, y yo bien feliz. Ya que al contrario de lo que mucha gente piensa el queso es un producto estupendo y muy sano (me refiero a un semicurado).

 

Mi recomendación frente a los antojos es que en casa no haya ningún tipo de producto insano
que poder consumir. Pararse un momento a analizar el porqué de ese antojo, es muy probable que sea una respuesta emocional a un hambre que no es fisiológica, por eso al no ser un instinto de supervivencia debemos pararnos a reflexionar.

 

 

MARTA TENDERO (PENALBA8EP)

¿MI DEBILIDAD?

¡EL CHOCOLATE!

 

Siendo entrenadora y promotora de un estilo de vida saludable y activo, soy consciente de la necesidad de controlar las tentaciones que suelen aparecerme cuando estoy inmersa en períodos de estrés y más trabajo.

 

Como es normal, el azúcar me aporta energía rápida en momentos de debilidad y en ocasiones mi cuerpo me pide alimentos nada saludables que son ricos en este componente…hablo de bollería, helados, galletas, o cremas untables ultraprocesadas.

 

Ante esta situación, lo primero que suelo realizar es esperarme de 10 a 20 minutos haciendo algo que me distraiga para saber diferenciar si las ganas de ingerir estos alimentos son reales o mentales, es decir, si realmente tengo hambre o simplemente necesito ese efecto placebo que el azúcar me aporta.

 

Pasado este tiempo, pruebo a ingerir una pieza de fruta o algún fruto seco. Si me calma, soy consciente de que tenía hambre y sencillamente necesitaba proporcionarle a mi organismo carburante.

 

Sin embargo, cuando no consigo calmar mis ganas de dulce con estos alimentos y mi cuerpo me sigue pidiendo dulce; la pócima mágica que me funciona es la siguiente:

– 250 ml de bebida de arroz, avena, avellana o soja (todas ellas sin azúcar)

– 1 cucharada sopera de cacao desgrasado en polvo

– 1 cucharada pequeña de estevia

¡Con estos productos me consigo preparar un, como yo lo llamo, “Colacao fit”!

 

 

ANTONIO PÉREZ DEL RÍO (LA ÚLTIMA DIETA)

Pues tengo que confesar que mis antojos son más salados que dulces.

 

Un antojo que tengo a menudo son los frutos secos después de cenar. Si, tal y como has escuchado. Después de cenar.

 

Una vez que he terminado de cenar y después de tomarme la fruta. Exactamente no sé lo que pasa por mi cuerpo pero me dan unas ganas atroces de uno o varios puñados de frutos secos.

 

Supongo que lo hago por la sensación de placer mientras me los como. No es muy duradera porque no duran mucho y tengo que decir también que al día siguiente me levanto un poco pesado.

 

Siempre intento no tomarlos porque como he dicho antes sé que no es hambre lo que tengo, ya que me pasa incluso cuando estoy lleno.

 

Para reprimirla utilizo una táctica infalible que a mi me funciona a la perfección. La voy a revelar en exclusiva para los lectores de CandelaCares. Con que os funciones a uno de vosotros ya estaré contento.

 

La táctica que uso es lavarme los dientes. No falla. Si me he lavado los dientes me puedes tentar con lo que quieras que no caeré en la tentación.

 

En cambio si aún no me he lavado los dientes y esa sensación aflora, muy probablemente abra el paquete de frutos secos y me coma uno o varios puñados.

 

Sé que no es un antojo malo, ya que los frutos secos son muy saludables. Pero por otro lado sé que cuando me los como estoy saciado y además al día siguiente me levanto con tal sensación de pesadez que muchas veces no tengo ganas de desayunar.

 

Por lo tanto, después de cenar y saciado no debo de tomarlos.

 

CARLOS Y ROCÍO (SALUD MINIMALISTA)

Nosotros también tenemos nuestros ANTOJOS de vez en cuando. Uno de ellos es comer un buen helado.

 

Cuando sucede, utilizamos una ESTRATEGIA MINIMALISTA que aboga por nuestra SALUD.

 

Nos hacemos 3 preguntas que nos ayudan a tomar una DECISIÓN CONSCIENTE y nos aleja de una RESPUESTA IMPULSIVA de la que nos arrepintamos.

 

1.- ¿YA LO HAS HECHO ESTA SEMANA?

Hay que diferenciar si se trata de una circunstancia puntual de la que nos merecemos disfrutar o un mal hábito.

 

Si la respuesta es SÍ, no lo comemos. Ya hemos disfrutado de ese permitido en la misma semana y no debemos abusar de aquello que no es lo mejor para la salud.

 

Si la respuesta es NO, pasaríamos a la siguiente pregunta.

 

2.- ¿ES TAN IMPORTANTE LO QUE PIENSEN LOS DEMÁS?

El contexto en el que nos encontramos suele condicionar nuestras decisiones. Es importante detectar si es la presión del que dirán la que está decidiendo por nosotros. Ejemplo: “ir con amigos a una heladería y sentirte obligado a comer un helado por convivir”.

 

Si tu respuesta es NO, mejor no lo comas. Si lo haces por miedo a ser juzgado, criticado o señalado, cuando termines de hacerlo ellos no te apoyarán cuando te sientas mal por haberte fallado a ti mismo (CARGO DE CONCIENCIA).

 

Si tu respuesta es SÍ, continúas con la siguiente.

 

3.- ¿VALE LA PENA PERJUDICAR TU SALUD Y TU OBJETIVO?

Si tu respuesta es NO, porque el helado no se ve bueno, no es orgánico, natural, casero,… porque cada vez que lo comes te duele el estómago por no tolerar los lácteos, porque estás tratando bajar de peso, porque las veces pasadas luego terminas arrepintiéndote, etc., etc… no lo comas, ya que si lo haces SUFRIRÁS por haber tomado esa decisión a pesar de haberla ANALIZADO previamente y saber que no te convenía comerlo.

 

Si tu respuesta es SÍ, DISFRUTA de ese helado siendo CONSCIENTE de que, aún no siendo lo mejor para tu salud, ASUMES la RESPONSABILIDAD y el RESULTADO.

 

No te quejas y NO SUFRES por ello.

 

Ser HONESTO en tus respuestas te llevará a ENTENDER tus decisiones y a no sufrir por ellas sean cuales sean. A medida que practiques esta técnica, AUTOMATIZARÁS el proceso y eliminarás la ANSIEDAD en situaciones de antojo.

 

Si quieres conocer más ESTRATEGIAS MINIMALISTAS DE SALUD descarga nuestra guía GRATIS: “Cómo PERDER PESO en 9 minutos”.

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