Hoy quería traerte un nuevo artículo recopilatorio donde he tenido el placer de contactar con diferentes profesionales del mundo de la salud, la alimentación y el bienestar personal.

 

Como sabes, creo que son temas que van estrechamente relacionados y por ello les he pedido su opinión a los cracks que te dejo a continuación. 

 

Quise investigar un poquito sobre todo acerca de 2 cuestiones:

1. ¿Qué relación crees que tiene la alimentación con el bienestar personal?

2. ¿De qué manera te cuidas tú y recomendarías hacerlo a otras personas?

 

Allá van sus respuestas!

 

Tania (Revolucionat)

 

1. La alimentación tiene toda la importancia del mundo. Lo que nutre nuestro cuerpo, nutre también nuestra mente y nos ayuda a nivel emocional. Mucha gente aún piensa que la alimentación y la salud mental, por ejemplo, no tienen nada que ver.

 

Sin embargo, hace ya muchos años que soy consciente de que alimentarse bien no significa solamente tener un cuerpo bonito, significa estar a gusto contigo misma en todos los planos. Alimentarse bien favorece la autoestima y eso se notará en todos los ámbitos de tu vida.

 

El alimento es vida, es energía, es armonía. Es indispensable alimentarse bien para estar sana física, mental y espiritualmente.

 

2. La verdad es que yo he estado un pelín obsesionada con la alimentación toda la vida, hasta el punto de caer en la bulimia. Cuando salí de ahí me hice vegetariana, siempre con la intención de estar cada día más a gusto con mi forma de vivir.

 

Hoy en día como de todo pero intento evitar, en la medida de lo posible, los alimentos procesados, con mucho azúcar, fritos…la comida basura en general. Y siempre que mi presupuesto lo permite, apuesto por la comida ecológica.

 

Eso sí, sin volver a obsesionarme y permitiéndome caprichos si son necesarios.

 

Lo que recomendaría a las personas que quieran cuidarse un poco más es que escuchen a su cuerpo. El cuerpo es sabio y si le hicésemos más caso comeríamos mejor. Él te dice qué alimentos son los que mejor te caen, los que te dan energía, los que te hacen sentir sana…

 

Hay personas que viven muy bien siendo vegetarianas y personas que necesitan mucha más proteína animal.

 

No considero que haya un única manera de alimentarse para todo el mundo.

 

Indiscutible, al mismo tiempo, que si quieres estar sano la alimentación es muy importante pero hacer un poquito de ejercicio y un poquito de meditación todos los días, te garantiza una salud de hierro.

 

Rocío y Carlos (Salud minimalista)

 

1. La alimentación está completamente relacionada con un bienestar personal, ya que nos beneficia o nos perjudica en nuestras relaciones, en nuestra vida laboral, y en nuestra mente, y estos tres a la vez lo más importante: la SALUD.

 

Estos son los puntos más importantes, ya que ocupan nuestro día a día, y por supuesto algo que nos preocupa a todos, nuestro futuro. Y para ello les dejamos un libro que se llama “dime que comes y te diré de qué te enfermas”.

 

RELACIONES: este punto es muy extenso, pero saber alimentarse (nutrirse) es una herramienta que puede darte grandes beneficios a la hora de hacer una reunión con amigos, saber cocinar o comprar alimentos saludables hará que puedas seguir como siempre te alimentas, y porque no contagiarlos a ellos y enseñarles.

 

La parte negativa es que los amigos muchas veces no contribuyen, ya que confunden este estilo de vida de saber alimentarse, con una dieta. Lo mismo pasa con los amigos y las parejas e hijos.

 

VIDA LABORAL: en este caso el estar bien nutridos, tendrás mayor energía por lo tanto estarás activo, y de buen humor. Trabajarás con mayor eficiencia, y como no te enfermarás, obtendrás mayores beneficios.

 

MENTE: este punto es el más importante, ya que controla la mayor parte de nuestras acciones. Está comprobado que una mala alimentación, genera estímulos negativos, por lo tanto a tomar decisiones, que no te darán los resultados que quieres conseguir.

 

2. En nuestro caso, tenemos mucha preparación en estas áreas de salud, ya que a ello nos dedicamos. Pero no dejamos de aprender y experimentar año tras año nuevas tendencias, ya que nuestro objetivo final es tener un mayor CALIDAD DE VIDA, y una SALUD de hierro que nos deje disfrutar la vida que queremos llevar.

 

INFORMACIÓN: esta es nuestra arma favorita, pero hoy por hoy es importante saber filtrarla, para no tomar consejos que no nos sumen. Si estamos informados podemos conocer mejor a nuestro cuerpo, y saber que alimentos nos bendecían y cuáles no.

 

MINIMALISMO: una alimentación minimalista nos da muchos beneficios, de practicidad ya que según la estación del año cuento con una lista de compra, que me ayuda enfocarme en no comprar extras.

 

Esto no solo favorece nuestra alimentación, sino también la economía. Cocinar de una forma minimalista, nos lleva a tener una mejor distribución de los alimentos, obteniendo sus valores nutricionales por su combinación, y disfrutando de nuevos sabores.

 

NO DIETA: no hacemos dietas, practicamos y enseñamos lo mínimo que debemos tener en cuenta desde 2 puntos (cuerpo y mente).

 

Cuerpo: este nos brinda una información, para encontrar un punto de partida con la relación hacia los alimentos.

 

Mente: aquí está la información más importante, ya que será el reflejo de tus pensamientos. Antes de aprender alimentarse, hay que aprender a psicoanalizarse. Una vez tengas esta información sobre ti, entenderás el ¿Por qué? Comes lo que comes y el ¿Qué alimentas?

 

Jose (Tu gigante interior)

 

1. ¡Muchísima, creo que es fundamental!

El bienestar personal viene de un equilibrio cuerpo-mente-alma. Además, cada uno de los 3 está interconectado con el otro.

 

Si hay algún desequilibrio en alguno de ellos, el bienestar personal se ve afectado. Un cuerpo de aspecto saludable, es el mejor síntoma de una mente y un alma saludable.

 

La alimentación tiene un papel muy importante en nuestro estado de ánimo, en las emociones y en la energía para encarar la vida. Por lo que más vale cuidar aquello que comemos.

 

2. No soy ningún experto en nutrición pero trato de escuchar mi cuerpo y ver cuales son aquellas pautas alimenticias que mejor me sientan.

 

En general, aplico lo siguiente:

– Bebo un par de litros de agua diarios.
– He eliminado prácticamente de mi dieta las bebidas gaseosas (carbonatabas).
– Tomo 4 o 5 piezas de frutas al día. Para desayunar, me he acostumbrado a hacerme un
cuenco con dos o tres piezas de fruta de temporada, yogur blanco, cereales y miel. ¡Está
riquísimo! Te invito a probar.
– He reducido mi ingesta de carne y pescado pero sobre todo de carne, ya que me provocaba
digestiones muy pesadas.
– Compro pan de cereales, ya que tiene mayor cantidad de fibra y me ayuda a la digestión.
– Como gran cantidad de verduras y frutos secos, ya que me ayudan a sentirme ligero y me
aportan gran cantidad de energía.
– Trato de no añadir mucha sal a la comida, ya que eso me permite disfrutar más de su
auténtico sabor.

 

Ana de Luna (Respira Pilates)

 

1. Hay algunos aspectos que forman la base de nuestro bienestar y la alimentación es uno de ellos.

 

Me parece innegociable. Nuestro cuerpo necesita que lo alimentemos de manera saludable para funcionar correctamente, sentirnos con energía e incluso mantener un buen nivel cognitivo.

 

Joseph Pilates decía “la salud es nuestro estado natural”. Y sin embargo nos hemos habituado y aceptado como normales muchos de los problemas relacionados con una mala alimentación: problemas digestivos, retención de líquidos, hinchazón abdominal, cansancio constante, dolor de cabeza, altibajos, caída del cabello o piel apagada entre muchos otros.

 

A la larga se convierten en problemas de salud más serios. Y este creo que es precisamente el problema, que las consecuencias se suelen observar a medio o largo plazo, lo que hace aún más difícil resistirse a la comida basura.

 

Para sentir bienestar, tanto físico como mental, es indispensable llevar una dieta sana y practicar una actividad física que te guste.

 

2. Hace ya tiempo descubrí que no es necesario seguir ninguna dieta en concreto, pero si ser consciente de qué tipo de alimentos estoy consumiendo y de cómo me sientan.

 

Para esto sigo dos pautas:

1. Planificar mis menús: cada sábado planifico un menú variado para la semana y compro los productos que voy a necesitar. Es mi manera de encontrar un buen equilibrio y permitirme caprichos de vez en cuando. También me ayuda a evitar tentaciones, sé que cenaré esta noche y sé que tengo en casa todo lo que necesito para cocinar.

2.Comer de manera consciente: ¿no te ha pasado alguna vez que estás pensando en otras cosas y cuando te das cuenta tu plato ya está vacío? A mi solía pasarme y, además de no haber disfrutado la comida, ingería más cantidad.

 

Así que trato de poner atención mientras como, y también después, para conocer que alimentos me sientan bien y cuales no tan bien.

 

Laura Santisteban (Yoga es mi respuesta)

 

1. La alimentación es la gasolina que recarga nuestro cuerpo y nuestra mente y una buena o mala alimentación hará que estemos saludables, nos sintamos fantásticamente bien y vivamos con calidad o, por el contrario, nos deterioremos y enfermemos.

 

Lo que comemos afecta a cómo nos sentimos física y emocionalmente y viceversa, nuestras emociones también influyen en nuestra conducta alimentaria (observa cómo comes cuando tienes estrés y ansiedad).

 

Por tanto, la relación es directa. Es importantísimo saber qué comer y cómo hacerlo si queremos sentirnos bien por dentro y por fuera, si queremos tener salud (y cuando hablo de salud me refiero a la física y la mental como un TODO).

 

Debemos comer sólo lo necesario sin excesos porque lo único que consigues es sobrecargar el organismo y eso conlleva una evidente falta de energía.

 

2. Desde que practico yoga soy más consciente de lo que como y de cómo me sienta, algo que antes no hacía. Comía sin más, sin saber qué me estaba metiendo al cuerpo, incluso sabiendo que no me estaba sentando bien.

 

He maltratado a mi organismo metiendo toxinas en exceso y, casualmente, coincide en el tiempo con mi malestar físico y emocional.

 

Me he quitado muchas de esas cosas que no me sentaban bien y mi cuerpo y mi mente lo han agradecido devolviéndome energía, ligereza, claridad mental, buenas digestiones y aliviando mi estreñimiento.

 

No tomo harinas refinadas ni azúcar ni alimentos procesados y, aunque no soy vegetariana, el grueso de mi alimentación son las verduras, legumbres, cereales y fruta porque, en mi caso, me encantan y me sientan de fábula.

 

Hago cenas ligeras 3 horas antes de irme a dormir para hacer bien la digestión. Me chifla el buen vino y una buena cerveza fría y no me privo, pero siendo consciente de donde están mis límites.

 

He aprendido a escuchar a mi cuerpo a base de prueba y error y creo que esa es la clave.

 

Escucha honestamente a tu cuerpo, analiza cómo te sienta lo que comes y haz tu propia valoración. Prueba a no comer durante unos días lo que no te sienta bien y observa los cambios que se producen en tu organismo y si influye en tu bienestar.

 

Swami Sivananda (uno de los grandes maestros de yoga) decía que la causa de la mayoría de nuestras enfermedades es que comemos en exceso.

 

Antonio Pérez del Río (laúltimadieta)

 

1. Ya dijo el gran Hipócrates “que tu alimento sea tu medicina, y que tu medicina sea tu alimento”, refiriéndose al impacto positivo que podría tener la alimentación sobre la aparición y tratamiento de enfermedades como obesidad, hipertensión, diabetes y cáncer entre otras muchas.

 

Si tienes una buena alimentación tienes muchísimas menos probabilidades de padecer cualquiera de las enfermedades que he enumerado anteriormente y en el caso de padecerlas puedes tratarlas a través de la alimentación.

 

Eso sí, tener una buena alimentación no te asegura al 100% no padecer ninguna enfermedad y vivir 100 años, eso no lo podemos controlar, ya que hay otros factores como los genéticos y ambientales que también pueden influir en ello.

 

Si no padeces enfermedades, si estás contento con el físico que tienes y si te sientes con una energía y vitalidad increíble, tu bienestar personal va a ser mucho mayor.

 

Por todo esto, para mí la alimentación está directamente relacionada con el bienestar personal.

 

2. Yo siempre recomiendo a mis pacientes a comer comida real en la medida de lo posible, entendiendo comida real como aquella que no ha sufrido ningún tipo de procesamiento. Sé que algunas veces esto es difícil, por lo que en estos casos les aconsejo optar por la opción menos procesada.

 

También considero muy importante que nos ordenemos un poco en nuestras comidas, me explico. Me gusta que mis pacientes hagan 3 comidas principales como son el desayuno, el almuerzo y la cena, aunque en algunos casos hay excepciones.

 

La media mañana y la tarde son opcionales y dependiendo del tipo de paciente se lo aconsejo o no. Pero les hago hincapié en que no necesitan hacer 5 o 6 comidas diarias.

 

Otra de las recomendaciones que suelo hacer es que no hay que eliminar ningún alimento de la dieta, sólo tomarlos en cantidad y proporción adecuada.

 

 

Mari Carmen Grisolía (minuevadieta)

 

1. He aprendido que tienen una relación inseparable: una cosa afecta a la otra, y una cosa depende de la otra.

 

La comida tiene una connotación sentimental, emocional, que aprendemos desde niños de alguna u otra manera. Puede ser positiva o negativa, o neutra.

 

Asociamos comida a ciertos eventos (reuniones familiares, cumpleaños, celebraciones) y también a ciertas emociones (tristeza, soledad, aburrimiento, alegría…). Eso hace que cuando nos sentimos de una forma particular queremos comer alguna comida en particular.

 

Lo que quizás no pensamos mucho es que esta relación es bidireccional: lo que comemos también afecta el cómo nos sentimos. Ciertos alimentos nos ayudan a estar más energéticos, más animados, más lúcidos… y otros pueden hacernos sentir letárgicos, cansados, ansiosos, o hasta deprimidos.

 

Nuestra salud es el resultado de nuestro estilo de vida pero, por sobre todo, de nuestra alimentación. La combinación de lo que comemos cada día, día tras día, es lo que define cómo nos sentimos, cómo estamos por dentro, y cómo lucimos por fuera.

 

2. En mi caso yo trato de prestar atención a los factores de estilo de vida que sé que más afectan mi salud, y de hacerlo de una forma que si bien me implica algo de esfuerzo, sea un esfuerzo más que aceptable ya que llevo una vida muy ocupada, con dos niñas pequeñas, siendo inmigrante y viviendo lejos de mi familia, y sin ningún tipo de ayuda externa.

 

Así que lo que hago por mi salud y la de mi familia, si bien es prioritario, debe ser realizable.

 

En este sentido nosotros (mi esposo y yo) no fumamos ni nunca lo hemos hecho. Tampoco bebemos (nos pasamos a la cerveza sin alcohol hace años), salvo alguna excepción muy especial quizás una vez al mes. Estos dos factores son los que pueden afectar la salud de forma más negativa (además de la alimentación).

 

Priorizamos el sueño (nuestro y de nuestras niñas) haciendo un gran esfuerzo por acostarnos antes de las 10pm (¡no siempre lo logramos!). Esto implica que no estamos enterados de lo que pasa en The Walking Dead o Game of Thrones, pero así es la vida.

 

También estamos siempre pendientes de hacer algo de actividad física: ir al gym al mediodía cuando las niñas están en la escuela, o al menos levantarnos de la silla y movernos un poco durante el día. Esto no lo llevamos tan bien como quisiéramos, pero nunca lo abandonamos del todo.

 

En cuanto a la alimentación, hemos elegido la simplicidad.

 

Hacemos las compras por Internet cada semana, y nuestra lista de compras es casi siempre la misma: pechuga de pollo, carne de res fresca, pescados (atún, salmón y merluza), leche entera fresca, quesos frescos, algún jamón mínimamente procesado, muchos huevos orgánicos, frutos secos (almendras y nueces principalmente), arroz integral, quinoa, avena en hojuelas, garbanzos en bote, lentejas, aceite de oliva extra virgen, vinagre balsámico, al menos tres tipos de fruta (generalmente banana, manzana, y alguna otra según la temporada), y varios tipos de verduras distintas, incluyendo siempre brócoli o col, zanahoria, tomates, calabacín, pimientos, y champiñones.

 

Esta compra la hacemos cada semana los viernes, y durante el fin de semana cocino al horno buena parte de los alimentos, que dejo luego guardados en la nevera y que voy recalentando a lo largo de la semana. De esta forma me ahorro muchísimo tiempo de cocina, y no sufro decidiendo lo que comer cada día.

 

Comemos más o menos lo mismo cada semana, pero logro hacer suficientes combinaciones para no aburrirnos ;).

 

Sé que este tipo de organización le viene bien a mucha gente, pero otras personas no soportan comer repetido ni recalentado. Así que, la verdad, todo depende de cuáles son las prioridades de la familia.

 

En nuestro caso, la falta de tiempo exige que comamos más simple y eso nos ha permitido optimizar nuestra alimentación: hoy día comemos nutritivo, natural y saludable el 90% de las veces, y jamás tenemos necesidad de comprar comidas preparadas o pedir una pizza por teléfono. Lo hacemos solo si nos provoca comerlo y normalmente preferimos hacerlo en un restaurante 😉

 

Cada quien debe encontrar lo que le funcione, pero yo lo que recomiendo es que, primero que nada, tengan la información correcta de lo que es realmente saludable (hay mucha confusión), y luego dediquen un tiempo a reflexionar de qué manera pueden implementar una alimentación saludable de una forma que puedan mantener en el tiempo.

 

No como una “dieta”, sino como algo que les anime a hacerlo de por vida. Una vez que tenemos claras las prioridades (y la alimentación debe ser una de ellas para todo el que le interese mínimamente su salud), es sencillo encontrar soluciones adecuadas. Y, por supuesto, buscar ayuda si se necesita puede acelerar el proceso.

 

 

Cristina Piriz (Tallerdesalud)

 

1. En mi opinión lo más importante y lo que más afecta a nuestro bienestar personal son los pensamientos y emociones que sentimos en el día a día, las preguntas que nos hacemos y cómo enfocamos e interpretamos nuestra vida y lo que nos ocurre. Y justo después de esto, como factor más importante, pienso que viene la alimentación que llevamos.

 

No podemos pensar bien, procesar bien, decidir bien, descansar bien, sentirnos bien si no estamos potenciando una buena nutrición a través los alimentos que nos llevamos a la boca. Todo empieza por dar un buen combustible a nuestras células para que la maquinaria sea capaz de trabajar con todo su potencial.

 

Además creo que no podemos hablar de autoestima, respeto a la persona que somos y demás si no estamos honrando y cuidando algo tan básico y esencial como nuestra alimentación.

 

Y ojo, que no digo que tengamos que ir a rajatabla, privándonos de todo, sino que me refiero a aprender algunas pautas básicas de nutrición y escuchar a nuestro cuerpo, para así poder darle más de los que nos hace sentir vigorosos y ligeros,  y menos de lo que nos hace sentir cansados o con altibajos emocionales.

 

2. Para mí aprender a cocinar marcó un antes y un después en mi vida, y me consta que hay muchas personas que no saben manejarse en la cocina, ni dedican tiempo en aprender, y necesitan recurrir siempre a platos precocinados, “delivery” o compras callejeras.

 

Mi consejo a gritos para las personas que se encuentran en esta situación es que empiecen. Que busquen recetas fáciles, que experimenten, que no tengan miedo a equivocarse, que celebren los aciertos, que busquen el apoyo en otros miembros de familia, y que se comprometan a seguir adelante. Así aprendí yo y así puede aprender cualquiera.

 

Solo aprendiendo algunas nociones básicas de nutrición y comiendo mayormente casero podemos llevar una alimentación equilibrada, deliciosa y sostenible en el tiempo. ¡A no ser que tengas mucho dinero y puedas permitirte un chef a diario! Y como yo digo, la cocina no tiene porque ser algo complicado, muchas veces lo más simple es lo más bueno.

 

Sandra Cuello (Sendero Alternativo)

 

1. Como practicante habitual de deporte, creo que una buena alimentación es imprescindible para poder afrontar el día a día con energía y vitalidad.

 

El ser humano somos un todo y cada cosa que haces, por pequeña que sea, afecta al resto del cuerpo. Por eso me encanta la frase “Mens sana in corpore sano”, ya que necesitamos cuidar al cuerpo (ya sea realizando actividad física y llevando unos buenos hábitos alimenticios) para que la mente pueda gozar también de una buena salud.

 

Si no tenemos un cuerpo y una mente sanos, difícilmente se puede tener bienestar personal y calidad de vida elevada.

 

Por otro lado, la manera de alimentarnos también dice mucho de nosotros, de la manera en que vemos el mundo y de cómo somos. Donde se pueden hacer pequeñas reivindicaciones como:

 

– Ser vegetarianos o veganos luchando de esta manera por los derechos animales.

– Querer saber de donde viene cada producto, comprando alimentos de cercanía, apoyando al pequeño agricultor y comerciante, creando nuestro propio huerto, etc.

– Reducir el uso de bolsas de plástico por la concienciación ambiental…

 

Tenemos una gran responsabilidad ante lo que consumimos. Y hacer estas cosas en coherencia con lo que pensamos y sentimos, también aporta mucho bienestar personal.

 

 

2. Intento dedicarle tiempo a cocinar y a realizar las comidas, creo que hay que ser consciente de todo el proceso.

 

Además, he dejado de comer alimentos que me producen digestiones pesadas como son la carne y la leche de vaca, así como productos que no me aportan nada bueno, como los azucares refinados.

 

También, cultivo parte de mi propia alimentación, comprar productos de kilómetro 0 e intento saber al máximo de donde proceden estos alimentos que compro.

La única recomendación que puedo dar es que cada uno sea consciente y escuche a su propio cuerpo. Que viva en primera persona lo que los demás le dicen que está bien o mal. Cada persona es un mundo y necesita cosas diferentes, y nadie mejor que uno mismo para conocerse.

 

 

Cristina Carasusán (Emoalimentación)

 

1. Como explico a menudo desde la filosofía Emoalimentación, la alimentación es mucho más que lo que comemos.

 

Por un lado es la acción voluntaria, es decir, cada persona decidimos qué comprar, qué cocinar y cómo consumir y comer en cada momento. Y todas estas acciones están relacionadas con la cultura, la economía, el entorno, nuestro estado de ánimo, nuestra salud… además de otros factores.

 

Por otro lado, siempre me gusta mencionar la ‘alimentación sensorial’. Esta es todo lo que de alguna manera dejamos entrar de forma consciente a través de nuestros sentidos: vista, oído, olfato, tacto y gusto. Que como consecuencia alimenta a nuestro corazón y mente.

 

Con todo esto que he explicado, podemos intuir la relación que tiene la alimentación con nuestro bienestar personal.

 

Si nos alimentamos desde el disfrute en todo su proceso (antes, durante y después), a más de nutrir a nuestros sentidos, es muy probable que el resultado sea sentirnos satisfechas con nuestro estilo de vida y bienestar personal.

 

Si por el contrario durante todo el proceso de alimentación dejamos pasar los días sin estar presentes y vivimos en modo rutina, piloto automático, seguramente nos sentiremos insatisfechas con nuestro bienestar personal.

 

2. Hoy día me cuido desde el respeto y la escucha a mí misma. Y con esto me refiero a todos los ámbitos de mi día a día: la comida, las relaciones personales, las tareas, la relación conmigo misma, etc.

 

Empezar el camino del autoconocimiento hace unos años me ha ayudado mucho en mi camino de saber cuidarme.

 

Y esto sería lo que recomendaría hacer a otras personas. Empezar a conocerse a sí mismas para desde ahí disfrutar de su propio autocuidado emocional, físico, mental y espiritual. Es un camino que conecta con nuestra propia esencia

 

Cristina Alaguero (Proyectoamazona)

 

1. Se suele decir que somos lo que comemos. Si te alimentas de una manera saludable, estarás saludable y con energía, lo que a su vez hará que te sientas bien.

 

De lo contrario, si comes lo primero que pillas sin organización, comes entre horas o estás sin comer durante mucho tiempo y luego arrasas con todo, tu cuerpo no entenderá nada. Es muy factible si haces esto que tu cuerpo muestre signos. Ya sea con un exceso de grasa corporal o con un mínimo, y los dos extremos son insanos.

 

Yo creo que el cuerpo necesita una serie de macronutrientes, vitaminas y minerales para que lleve a cabo de manera eficiente sus procesos bioquímicos.

 

Además, el factor mental juega un papel importante en esto. Si tu eres consciente de la importancia que tiene tu cuerpo (es dónde vivirás toda la vida) te resultará fácil cuidarlo. Si sabes que le estás dando a tu cuerpo todo lo que necesita para que funcione bien, eso hará que te sientas tranquila y con una sensación de estar haciendo las cosas bien.

 

2. Yo llevo una nutrición balanceada durante todo el año. Evidentemente tengo mis días de celebraciones como todo el mundo, pero entre semana, sobre todo, me gusta ser bastante metódica con mi alimentación.

 

Yo hago 5 comidas al día en las que intento meter carbohidratos (ya sea en forma de pasta, arroz, fruta, verdura, cereales…) + proteína (huevo, pollo, ternera, pescado) y grasas (frutos secos, aguacate, aceite de oliva, aceite de semillas oleaginosas…)

 

Luego dependiendo de mi objetivo (pérdida de grasa o mantenimiento) voy ajustando las cantidades que como de cada cosa. Y si me apetece algún capricho me lo doy, ya quedaron atrás las culpas y remordimientos por comer chocolate.

 

Además pienso que el agua es vida. No hay día que beba menos de 3 litros de agua, y es algo que recomiendo a todo el mundo encarecidamente.

 

Y por supuesto, la actividad física. Si tenemos músculos es porque tienen alguna función. Son los principales encargados de que podamos realizar movimientos y si los trabajamos y fortalecemos, no solo nos evitamos muchos dolores, sino que ayudaremos a nuestros huesos y nos sentiremos más ágiles y de nuevo, con más energía.

 

 

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