Aquí te presento la verdad sobre los hidratos de carbono…

 

LOS HIDRATOS DE CARBONO ENGORDAN POR LA NOCHE

 

Hoy por hoy, con todos los avances en ciencia y alimentación, podemos decir que esto se trata de un mito. Los hidratos de carbono NO engordan por la noche.

 

Para empezar, estaría bien tener claro qué son y qué función cumplen en nuestra dieta.

 

Los hidratos pertenecen (además de las proteínas y las grasas) al grupo de los macronutrientes, los cuales son indispensables para llevar una dieta equilibrada.

 

En realidad, no podemos olvidarnos de que los hidratos no son más que un nutriente que adquirimos a través de la dieta, no debemos ceñirnos a pensar que son “un grupo de alimentos”.

 

Aunque sí es cierto que hay alimentos que poseen más hidratos que otros, como por ejemplo la fruta, los cereales, los tubérculos o las legumbres (aunque éstas también son fuente de proteína vegetal).

 

Por lo tanto, el problema real no es la hora a la que consumimos este grupo de alimentos, sino más bien su procedencia. Lo que debemos vigilar son los hidratos procedentes de los alimentos ultraprocesados, como la bollería industrial, harinas refinadas, dulces, etc.

 

 

¿CREES QUE TU CUERPO VA A TENER LA MISMA RESPUESTA SI COMES UNA ENSAIMADA QUE UNA PIEZA DE FRUTA? 

 

La industria de ultraprocesados ya se encarga de maquillar esto afirmando que al final “todos los hidratos se convierten en glucosa, por lo que da lo mismo”. Pero no, la verdad es que la respuesta de tu cuerpo no tendrá nada que ver…

 

El problema va más allá, yo personalmente aún no entiendo cómo hay gente que sigue pensando que la fruta engorda y por ejemplo a la hora del desayuno o la merienda consume galletas ultraprocesadas “bajas en azúcares” o cereales y zumos aparantemente saludables, dejando de lado otros productos más interesantes a nivel nutricional.

 

La realidad es que detrás de la industria de los ultraprocesados se esconden los beneficios e intereses económicos, y ya se encargan ellos de que la gente se crea la información que divulgan para que se mantenga el consumo de sus productos a lo largo del tiempo.

 

Yogures para bajar el colesterol, galletas que te ayudan con el estreñimiento, bebidas con menos azúcares, helados con menos grasa… Y un sin fín de historietas.

 

LOS HORARIOS

 

Recordando que los hidratos de carbono cumplen una función importante como la de aportar energía, el mito que se ha mantenido durante tanto tiempo parte de esta base.

 

Fíjate en este razonamiento: si durante la noche no nos movemos prácticamente, no consumimos apenas calorías (falso). Por lo que los hidratos deberán ingerirse durante el día, para poder quemar las calorías que aportan y no almacenarlos en forma de grasa.

 

Para empezar, durante la noche sí consumimos calorías. Existe un aspecto de nuestro organismo llamado metabolismo basal, que es el nivel mínimo de energía que una célula necesita para sobrevivir. Mediante una fórmula, si calculamos nuestro metabolismo basal, sabremos cuántas calorías necesitamos para subsistir al día.

 

Esto sólo tiene sentido entonces, si nuestras reservas de glucógeno (la forma en que la glucosa se almacena en el hígado y los músculos) ya están completamente llenas, será entonces cuando la glucosa restante se transformará en grasa.

 

Así pues, las reservas de glucosa se van llenando poco a poco durante la jornada. Nuestro cuerpo no entiende de horarios, sino del balance final del día.

 

De hecho, si por ejemplo practicas ejercicio físico durante la tarde, al terminar tendrás tus reservas de glucógeno más bajas, por lo que lo ideal para recuperarte sería cenar algo rico en hidratos.

 

La prioridad del cuerpo será siempre encontrar el equilibrio. Por lo que da igual que consumas los hidratos a las 8 de la mañana que a las 8 de la tarde, él sabrá de qué manera administrar la energía. 

 

 

¿ENGORDAN O NO ENGORDAN?

 

Quítate la idea de que los hidratos engordan. Son necesarios. La clave está en conocer tu cuerpo, y darle lo que le hace falta dependiendo del momento y de tus necesidades.

 

Por lo que, tu cuerpo no necesitará lo mismo antes de hacer ejercicio que después. O no necesitará lo mismo un día de descanso que un día con ejercicio físico elevado.

 

Dale sentido a tu contexto. Come equilibrado, lo más limpio posible, haz ejercicio y descansa. No te obsesiones ni restrinjas en exceso.

 

No temas a los hidratos de carbono, y menos a los procedentes de las fuentes de comida real como las frutas, las verduras y hortalizas, las legumbres o cereales… De hecho, el consumo de éstos se asocia con una mayor sensación de saciedad y menos problemas de salud, así como mayor control del peso.

 

En España solemos consumir mucho hidrato procedente de la pasta y el arroz blanco, panes de harinas refinadas, etc., y he de decirte que esto a nivel nutricional no es muy interesante. Mejor buscar la versión integral, aporta más vitaminas, minerales y fibra.

 

 

¿CUÁL ES LA MEJOR DIETA ENTONCES?

 

Pues… una que puedas mantener toda la vida. ¿De verdad crees que quitarte los hidratos de carbono pensando que engordan es llevadero? 

 

Seguramente hayas escuchado que las dietas bajas en hidratos ayudan a adelgazar, y es verdad. Al principio.

 

Resulta que cuando dejas de lado este macronutriente, ayudas al cuerpo a perder agua también (que resulta ser la ayuda para almacenar el glucógeno). Pero esa pérdida de peso nada tiene que ver con la pérdida de grasa… 

 

Por lo que, ante cualquier dieta que criminalice los hidratos… OJO. Recuerda que la importancia es la procedencia de éstos. 

 

Una dieta equilibrada es aquella que se basa en verduras, hortalizas y frutas, pero generalizando, si estos alimentos tienen hidratos de carbono ¿también debemos entonces eliminarlos? La respuesta es sencilla: no, no y no. 

 

Como conclusión, los hidratos de carbono no engordan en sí, pero sí que lo hace el pasarnos de la ralla con ellos (al igual que si lo hacemos con las proteínas y grasas).

 

Si nos excedemos de nuestros requerimientos diarios de glucógeno, nuestro cuerpo no tiene más remedio que almacenar esa energía en forma de grasa. Por eso intenta siempre conocer tus necesidades y también tu objetivo, pero nunca dejes de restringir “por qué sí”.

 

Es fundamental entender el proceso para saber cómo aprender a comer. Y dejar de creernos todos los mitos que ya están instaurados en nuestra sociedad para dar paso a una alimentación real y consciente.

1
×
Hola!

¿En qué puedo ayudarte?